Harden not your Hearts

01-28-2018Faith and FamilyLani Bogart

Have we hardened our hearts? Catholic priests, deacons, religious and some lay people, pray today's Psalm every morning in the Liturgy of the Hours. To be honest, sometimes I wish we could skip the bit that says, "if today you hear his voice harden not your hearts as your fathers did in the wilderness . . ." Why drag up the disobedience of our spiritual ancestors every single day? We like to imagine we would have trusted if we'd seen the kind of miracles they saw; the parting of the Red Sea, a pillar of cloud by day and of fire by night.

God knows us better than we know ourselves. He knows we need a daily reminder to keep on trusting, keep on believing, and keep on obeying even when we find ourselves in challenging circumstances.

He has answered our prayers again and again, never leaving us alone. If we doubt him, it's because our hearts are grown hard. We refuse to believe that everything we experience comes to us through his heart of love, we have forgotten his ways. Today, if you hear his voice, let him break through the hardness of doubt and unbelief. Receive his love and trust him with all your cares.

¿Hemos endurecido nuestros corazones? Los sacerdotes católicos, diáconos, religiosos y algunos laicos, rezan el Salmo de hoy todas las mañanas en la Liturgia de las Horas. Para ser sincera, a veces desearía poder omitir el fragmento que dice: "si hoy escuchas su voz, no endurezcas tu corazón como hicieron tus padres en el desierto. . ." ¿Por qué arrastrar la desobediencia de nuestros antepasados ​​espirituales todos los días? Nos gusta imaginar que hubiésemos confiado si hubiéramos visto el tipo de milagros que vieron; la separación del Mar Rojo, una columna de nube de día y de fuego de noche.

Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Sabe que necesitamos un recordatorio diario para seguir confiando, seguir creyendo y seguir obedeciendo, incluso cuando nos encontramos en circunstancias desafiantes.

Él ha respondido nuestras oraciones una y otra vez, sin dejarnos solos. Si dudamos de él, es porque nuestros corazones se vuelven más duros. Nos negamos a creer que todo lo que experimentamos nos llega a través de su corazón de amor, hemos olvidado sus caminos. Hoy, si escuchas su voz, que rompa con la dureza de la duda y la incredulidad. Reciba su amor y confíe en él con todos sus cuidados.

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