Families of Origin

09-09-2018Holy Catholic Marriage

Have you battled over families of origin with deep anger but no resolution? You are not alone. We have all been hardwired by our family of origin, bringing what we learned as children into our marriage. We are to honor our parents according to the fourth commandment, to respect and help them when they are in need but we are not to repeat their toxic behaviors. You and your parents are not a sacrament. "A man is to leave his mother and father and cleave to his wife and the two become one" (MT 19:5).

You and your spouse are a sacrament bound together by the faithful, kind and patient love of Christ. As adults, we must be able to speak freely and kindly about always holding the heart of our beloved with honor and respect. There is no room for attacking in the sacrament of marriage. Therefore, we acknowledge our parents' good traits we want to emulate in our marriage together with those behaviors that lacked love and do not belong in our marriage. When a doctor identifies a health issue that needs attention, there is no show of anger, screaming, or sarcasm. Rather, the issue is dealt with in a calm manner with reason and love.

Share this with your spouse. You are standing at a crossroads. Analyze what is good to keep in your marriage and what needs to be discarded. If certain behaviors did not work in your parent's marriage it will not work in yours. Don't perpetuate the pain of destructive behaviors. All conversations about these behaviors need to be kind, considerate and helpful. Ask your spouse for help and work together with love and patience when this toxic behavior surfaces. Go to reconciliation and pray the rosary as a couple for peace.

Familias de origen

¿Has luchado contra las familias de origen con una ira profunda pero sin resolución? No estas solo. Todos hemos sido marcados por nuestra familia de origen, trayendo lo que aprendimos de niños a nuestro matrimonio. Debemos honrar a nuestros padres según el cuarto mandamiento, respetarlos y ayudarlos cuando lo necesiten, pero no debemos repetir sus comportamientos tóxicos. Tú y tus padres no son un sacramento. "Un hombre debe dejar a su madre y su padre y unirse a su esposa y los dos se convierten en uno" (MT 19: 5).

Tu y tu cónyuge son un sacramento unidos por el amor fiel, amable y paciente de Cristo. Como adultos, debemos ser capaces de hablar libremente y amablemente sobre siempre tener el corazón de nuestra amada con honor y respeto. No hay lugar para atacar en el sacramento del matrimonio. Por lo tanto, reconocemos los buenos rasgos de nuestros padres que queremos emular en nuestro matrimonio junto con aquellos comportamientos que carecían de amor y que no pertenecen a nuestro matrimonio. Cuando un médico identifica un problema de salud que necesita atención, no hay muestras de ira, gritos o sarcasmo. Más bien, el tema se trata de una manera tranquila, razonando y con amor.

Comparte esto con tu cónyuge. Estás en una encrucijada. Analiza qué es bueno mantener en tu matrimonio y qué debe descartarse. Si ciertos comportamientos no funcionaron en el matrimonio de tus padres, no funcionarán en el tuyo. No perpetúes el dolor de los comportamientos destructivos. Todas las conversaciones sobre estos comportamientos deben ser amables, considerados y útiles. Pídele ayuda a tu cónyuge y trabajen juntos con amor y paciencia cuando surja este comportamiento tóxico. Ve a la reconciliación y reza el rosario como pareja por la paz.

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