The Invitation to Love

11-04-2018Holy Catholic Marriage

"You are not far from the kingdom of God." What does it mean to be close to God's kingdom? In today's Gospel, Jesus is in a dialogue with teachers of the law. They know well the Law of Moses, with its complex codes, expectations, and punishments. What will Jesus say? "You shall love the Lord your God with all your heart, with all your soul, with all your mind, and with all your strength ... You shall love your neighbor as yourself." Jesus effortlessly distills all the books of law into two commands. The simplicity of the Gospel message doesn't mean it's easy to follow. Far from it! The simplicity of the Gospel indicates its totality. Anything that requires the passions of our heart, the choice of our soul, the reason in our mind, or the strength of our body - all of this ought to be animated by love. As you can imagine, that means pretty much everything! The love of God and love of neighbor is meant to flow into our entire lives.  

The Gospel can appear complicated because life is complicated. Not every outcast is easy to love. We lack the knowledge or compassion to heal everyone who suffers. Personal sacrifice is not always noticed or valued. In the face of the unknown, fear can be easier than faith. Life's circumstances can seem like obstacles to God's love, not opportunities. And yet Jesus' command still stands. As you reflect this week, examine those areas where it's easy to love. Thank God for them! But take some time to consider the people and circumstances that challenge you. Ask God to show you what it means to love there. How is He inviting you to enlarge your heart, strengthen your soul, open your mind, and persevere in your strength? How is He inviting you to love?

Imagina la escena del Evangelio de este domingo. El maestro de la ley estaba observando atentamente las enseñanzas de Jesús. Escuchaba cómo Jesús daba respuestas acertadas y esto le causa admiración y se atreve a preguntar: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? La respuesta dada abarca no solo una respuesta sino dos: amar a Dios y al vecino. " Escucha, Israel: El Señor nuestro dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas." Luego, añade lo siguiente. " Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:29-31). Ya desde los tiempos de Moisés, el pueblo de Israel vivía en comunidad, cuidándose uno al otro. 

Jesús enfoca dos cosas importantes, tanto en su tiempo como ahora. Amar a Dios primero y al vecino como a uno mismo. ¡Qué difícil es esto! Dios ante todo lo que tengo y soy. ¿Cómo despojarme de lo que está lleno mi corazón? Nuestro 'vecino' no es solo la persona que vive a su lado. Dar la escusa que uno no conoce a su 'vecino' es inaceptable. Prójimo, quiere decir próximo. Su prójimo es su esposo/a, sus hijos, su comunidad. Definitivamente, la enseñanza de la Palabra de Dios no es un juego de niños. Es un proceso de crecimiento en el amor para toda la vida. Gastarse en darse, eso es amor.  

El Papa Francisco, nos ayuda en comprender esto: " He aquí el camino del Señor: adorar a Dios, amar a Dios por encima de todo, y amar al prójimo. Es muy sencillo, pero muy difícil. Se puede hacer sólo con la gracia. Pidamos la gracia" (Homilía 15 de octubre de 2013).  

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