Holy, Spirit Stir up the faith given to us at Baptism

01-13-2019Faith and FamilyLani Bogart

Have you ever wondered what it was like to see the Holy Spirit in bodily form come down and land on Jesus? Can you imagine hearing the voice from heaven? The scripture gives us very little information here. A pure white dove? Did it land and then just fly away again? What about the voice? Was it a booming loud voice or a gentle whisper? And do you think the people who witnessed this were changed by what they heard and saw that day? Our analytical brains think if we have more information, we can understand. The scriptures don't give us the facts our modern minds crave.

We know nothing about Jesus' life between the ages of twelve and 30. Yet those hidden years in Nazareth with Mary and Joseph prepared Jesus for this day when he would choose to identify with our sins and failures by stepping into the water to be baptized by John.

God spoke to Jesus: "You are My beloved Son; with You I am well-pleased." All those re-born in the waters of baptism receive this same expression of love and delight from our Father. Can we lay aside our questions and "hear" our Heavenly Father? Let's ask the Holy Spirit to stir up the gift of faith given to us at Baptism.

¿Alguna vez te has preguntado cómo fue ver al Espíritu Santo en forma corporal bajar y aterrizar en Jesús? ¿Te imaginas escuchar la voz del cielo? La escritura nos da muy poca información aquí. ¿Una paloma blanca pura? ¿Aterrizó y luego volvió a volar? ¿Qué pasa con la voz? ¿Era una voz fuerte y ruidosa o un suave susurro? ¿Y crees que las personas que presenciaron esto fueron cambiadas por lo que escucharon y vieron ese día?  

Nuestros cerebros analíticos piensan que si tenemos más información, podemos entender. Las escrituras no nos dan los hechos que anhelan nuestras mentes modernas. No sabemos nada acerca de la vida de Jesús entre los doce y los treinta años. Sin embargo, esos años ocultos en Nazaret con María y José prepararon a Jesús para este día en el que elegiría identificarse con nuestros pecados y fracasos al ingresar al agua para ser bautizado por Juan.

Dios le habló a Jesús: "Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco." Todos aquellos que renacen en las aguas del bautismo reciben esta misma expresión de amor y deleite de nuestro Padre. ¿Podemos dejar de lado nuestras preguntas y "escuchar" a nuestro Padre Celestial? Pidamos al Espíritu Santo que despierte el don de fe que se nos dio en el bautismo.

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