“Our help is from the Lord, Who made heaven and earth.”

10-20-2019Faith and FamilyLani Bogart

The response we sing for today’s Psalm is enough to carry us through difficult times: “Our help is from the Lord, Who made heaven and earth.”

The focus today is on how we must persevere in our prayers, confident that our trust in God’s goodness will be not be disappointed.

When troubles come, we can remind ourselves “the Lord will guard your coming and going, both now and forever.” If today’s psalm becomes a song in our hearts, Jesus will find us full of faith when we see Him face to face.

Nearly 40 catechists and aides are hard at work every Sunday teaching students of all ages about the Good News of Jesus Christ and how he can make a difference in our lives as Catholics.

Did you know the way YOU pray and act at Mass teaches about the faith too?

Do your part to pray and sing the Mass parts with reverence and joy. Your joy and reverence are a sure sign to others that our faith is alive.

"El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.”

La respuesta que cantamos para el Salmo de hoy es suficiente para llevarnos a través de tiempos difíciles: "El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.”

Hoy nos enfocamos en cómo debemos perseverar en nuestras oraciones, confiando en que no nos decepcionará nuestra confianza en la bondad de Dios.

Cuando surgen problemas, podemos recordarnos a nosotros mismos " el Señor guardará tu ir y venir, tanto ahora como para siempre". Si el salmo de hoy se convierte en un canto en nuestros corazones, Jesús nos encontrará llenos de fe cuando lo veamos cara a cara.

Casi 40 catequistas y ayudantes trabajan arduamente todos los domingos para enseñar a los estudiantes de todas las edades acerca de las Buenas Nuevas de Jesucristo y cómo puede marcar la diferencia en nuestras vidas como católicos.

¿Sabías que la forma en que oras y actúas en la misa también enseña acerca de la fe?

Haz tu parte para rezar y cantar las partes de la misa con reverencia y alegría. Tu alegría y reverencia son un ejemplo para los demás de que nuestra fe está viva.

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