New Year's Resolutions

01-12-2020Faith and FamilyLani Bogart

Did you make a resolution for the New Year?

Chances are if you wrote it down and are making the effort to keep your promise, you see good results from keeping your promise.

But, if you have already forgotten what you resolved to do, or you never really settled on a resolution to begin with, you are not alone. Most people can relate.

Whether you are good at resolutions or you fail at them, these excerpts from Pope Francis’ Christmas homily offer encouragement.

“Take courage, do not lose confidence, do not lose hope, do not think that to love is a waste of time! . . .Love has conquered fear, new hope has arrived, God’s kindly light has overcome the darkness of human arrogance.

Let us not begin with our own abilities but with his grace, for he, Jesus, is the Savior. Let us contemplate the Child and let ourselves be caught up in his tender love. Then we have no further excuse for not letting ourselves be loved by him.

Faced with Jesus’ extravagant love, a love of utter meekness and closeness, we have no excuse. The question is this: “Do I allow myself to be loved by God? Do I abandon myself to his love that comes to save me?”

Resoluciones de Año Nuevo

¿Hiciste una resolución para el año nuevo?

Lo más probable es que si lo escribió y está haciendo el esfuerzo de cumplir su promesa, verá buenos resultados al cumplir su promesa.

Pero, si ya olvidó lo que decidió hacer, o si realmente nunca se decidió por una resolución, no está solo. La mayoría de las personas pueden relacionarse.

Si es bueno en las resoluciones o falla en ellas, estos extractos de la homilía navideña del Papa Francisco te animan.

“¡Anímate, no pierdas la confianza, no pierdas la esperanza, no pienses que amar es una pérdida de tiempo! . . El amor ha vencido el miedo, ha llegado una nueva esperanza, la luz amable de Dios ha vencido la oscuridad de la arrogancia humana.

No comencemos con nuestras propias habilidades sino con su gracia, porque él, Jesús, es el Salvador. Contemplemos al Niño y dejémonos atrapar por su tierno amor. Entonces no tenemos más excusas para no dejarnos amar por él.

Frente al amor extravagante de Jesús, un amor de total mansedumbre y cercanía, no tenemos excusa. La pregunta es esta: “¿Me permito ser amado por Dios? ¿Me abandono a su amor que viene a salvarme?”

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