Parish Update: April 12

04-12-2020From the PastorFr. Ernesto Reynoso, JCL

Dear OLPH Parishioners,

May the peace of the Lord Jesus Christ be with your families. First of all, how are you doing? It is our hope that things are going well in your family and we insist that you take care of yourselves by not overstressing. Keep in mind that stresses is the door to other illnesses. Please know that we are constantly praying for you and your family members and remind you that if you need anything from us, you should not hesitate to contact us.

Did you have the opportunity to see the Urbi et Orbi papal blessing on TV? Through this blessing to the Universal Church the Pope implores the mercy of God upon us. In case you didn’t see it, I would encourage you to do so; it was so beautiful. You can find it in any trustworthy website related to Vatican media. Something I noticed was that after the blessing, people had the opportunity to experience the peace of Christ and the trust in God during these challenging times. As I was listening to the Pope’s homily, you and your families came to mind. Our family members who because of their jobs are risking their lives to save the lives of others. Those that are on the trenches. Be assured that we have been praying for them on a daily basis.

I would like to share with you a bit of the Pope’s homily that will hopefully encourage you. “Why are you afraid? Have you no faith?” Lord, you are calling to us, calling us to faith. Which is not so much believing that you exist, but coming to you and trusting in you. This Lent your call reverberates urgently: “Be converted!”, “Return to me with all your heart” (Joel 2:12). You are calling on us to seize this time of trial as a time of choosing. It is not the time of your judgement, but of our judgement: a time to choose what matters and what passes away, a time to separate what is necessary from what is not. It is a time to get our lives back on track with regard to you, Lord, and to others. We can look to so many exemplary companions for the journey, who, even though fearful, have reacted by giving their lives. This is the force of the Spirit poured out and fashioned in courageous and generous self-denial. It is the life in the Spirit that can redeem, value and demonstrate how our lives are woven together and sustained by ordinary people – often forgotten people – who do not appear in newspaper and magazine headlines nor on the grand catwalks of the latest show, but who without any doubt are in these very days writing the decisive events of our time: doctors, nurses, supermarket employees, cleaners, caregivers, providers of transport, law and order forces, volunteers, priests, religious men and women and so very many others who have understood that no one reaches salvation by themselves. In the face of so much suffering, where the authentic development of our peoples is assessed, we experience the priestly prayer of Jesus: “That they may all be one” (Jn 17:21). How many people every day are exercising patience and offering hope, taking care to sow not panic but a shared responsibility. How many fathers, mothers, grandparents and teachers are showing our children, in small everyday gestures, how to face up to and navigate a crisis by adjusting their routines, lifting their gaze and fostering prayer. How many are praying, offering and interceding for the good of all. Prayer and quiet service: these are our victorious weapons.”

Such a great homily to use for meditation. I would like to thank you for remaining strong for your family members, especially the little ones, during this time of crisis.

I would like to continue to encourage you to watch the material that we have in www.FORMED.org.

Padre Ernesto Reynoso, JCL

Estimados feligreses de OLPH:

Que la paz del Señor Jesucristo esté con sus familias. En primer lugar, ¿cómo les va? Es nuestra esperanza que las cosas estén yendo bien en su familia e insistimos en que se cuiden a sí mismos sin estresarse demasiado. Tengan en cuenta que el estrés es la puerta a otras enfermedades. Recuerden que rezamos constantemente por ustedes y los miembros de su familia y les recordamos que si necesitan algo de nosotros, no duden en ponerse en contacto con nosotros.

¿Tuvieron la oportunidad de ver la bendición papal de Urbi et Orbi en la televisión? A través de esta bendición para la Iglesia Universal, el Papa implora la misericordia de Dios sobre nosotros. En caso de que no lo hayas visto, te animo a que lo hagas; fue tan hermoso. Pueden encontrarlo en cualquier sitio web confiable relacionado con los medios del Vaticano. Algo que noté fue que después de la bendición, las personas tuvieron la oportunidad de experimentar la paz de Cristo y la confianza en Dios durante estos tiempos difíciles. Mientras escuchaba la homilía del Papa, ustedes y sus familias vinieron a la mente. Los miembros de nuestra familia que debido a sus trabajos están arriesgando sus vidas para salvar las vidas de otros. Los que están en las trincheras. Tengan la seguridad de que hemos estado orando por ellos diariamente.

Me gustaría compartir con ustedes un poco de la homilía del Papa que esperamos los aliente. : “Conviértete”, «vuelve a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.”

Una gran homilía para usar en la meditación. Quisiera agradecerles por mantenerse fuertes para los miembros de su familia, especialmente los más pequeños, durante este tiempo de crisis.

Me gustaría seguir alentándoles a que vean el material que tenemos en www.FORMED.org.

Padre Ernesto Reynoso, JCL

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