The Parts of the Mass: The Preparation of the Altar

05-10-2020Faith and FamilyLani Bogart

In our series on the parts of the Mass last week we considered the OFFERTORY PROCESSION. Now we take a look at the PREPARATION OF THE ALTAR.

Altar servers bring the Sacred Vessels to the priest or deacon and he arranges them on the altar. The chalice and paten are made of precious metal. Some of the most beautiful materials of the earth are chosen to hold the Body and Blood of our Lord.

It’s tempting to “zone out” as the deacon or priest arranges the vessels on the altar, but we can watch attentively as the deacon or priest arranges the vessels.

Notice how he carefully unfolds a pure white cloth called a corporal and places it beneath the paten and chalice. He places a purificator nearby to absorb any tiny spills of the wine and water which will become Christ’s Body and Blood and also to clean the chalice after communion.

While we watch, we silently ask God for his help to keep ourselves, body and soul, clean and spotless like the Sacred Vessels. The corporal reminds us of the white garment we received at Baptism and how we are to keep it unstained by turning away from sin and loving God above all.

Las partes de la misa: La Preparación del Altar

En nuestra serie sobre las partes de la Misa de la semana pasada, consideramos la PROCESIÓN DEL OFERTORIO. Ahora nos enfocamos en LA PREPARACIÓN DEL ALTAR.

Los servidores del altar llevan los vasos sagrados al sacerdote o al diácono y él los coloca en el altar. El cáliz y la patena están hechos de metales preciosos. Algunos de los materiales más bellos de la tierra son elegidos para contener el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor.

Es común "distanciarse" mientras el diácono o el sacerdote arregla los vasos en el altar, pero podemos observar atentamente mientras el diácono o el sacerdote arreglan los vasos.

Observe cómo despliega cuidadosamente un paño blanco puro llamado corporal y lo coloca debajo de la patena y el cáliz. Coloca un purificador cerca para absorber cualquier derrame pequeño de vino y agua que se convertirá en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y también para limpiar el cáliz después de la comunión.

Mientras observamos, silenciosamente le pedimos a Dios su ayuda para mantenernos, cuerpo y alma, limpios e inmaculados como los vasos sagrados. El corporal nos recuerda la vestimenta blanca que recibimos en el Bautismo y cómo debemos mantenerla sin mancha alejándonos del pecado y amando a Dios sobre todo.

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