Divine Mercy Sunday

04-11-2021Faith and FamilyLani Bogart

On this Divine Mercy Sunday, let’s consider what it takes to have strong families.

Much of the message we hear from the world around us flatters us and yet keeps us weak. We are told we deserve good things, but huge advertising budgets, movie and game fantasies and cheap fashion and material choices manipulate us into feeling that we don’t measure up so we will be seduced to buy more and more and more to feel better.

The remedy for this within the family is to intentionally live the kind of love scripture describes as being "strong as death" (Song of Sol. 8:6).

Nothing is more convincing than self-sacrifice. When we show again and again that our love is for the sake of the other and that there is no sacrifice too big, we nurture strong resilient children who are not easily manipulated by the world around them.

Even if a child runs away from this real kind of love, he or she will never forget how true it was and the feeling of resting safely within it.

This real love costs us something. It will certainly make us suffer and be uncomfortable. But children loved like this grow into adults who know their identity and humanity. Nobody will be able to dominate them into pretending they are something they are not.

En este Domingo de la Divina Misericordia, consideremos lo que se necesita para tener familias fuertes.

Gran parte del mensaje que escuchamos del mundo que nos rodea nos halaga y, sin embargo, nos mantiene débiles. Nos dicen que nos merecemos cosas buenas, pero los enormes presupuestos publicitarios, las fantasías de películas y juegos y la moda barata y las elecciones de materiales nos manipulan para sentir que no estamos a la altura, por lo que seremos seducidos para comprar más y más para sentirnos mejor.

El remedio para esto dentro de la familia es vivir intencionalmente el tipo de amor que las Escrituras describen como "fuerte como la muerte" (Cantar de los Cantares 8: 6).

Nada es más convincente que el auto sacrificio. Cuando mostramos una y otra vez que nuestro amor es por el bien del otro y que no hay un sacrificio demasiado grande, criamos a niños fuertes y resistentes que no son fácilmente manipulados por el mundo que los rodea.

Incluso si un niño huye de este tipo de amor real, nunca olvidará cuán verdadero era y la sensación de descansar a salvo dentro de él.

Este amor real nos cuesta algo. Sin duda nos hará sufrir y nos hará sentir incómodos. Pero los niños amados así se convierten en adultos que conocen su identidad y humanidad. Nadie podrá dominarlos para que finjan que son algo que no son.

BACK TO LIST